BLOG Quinto Real Náutica

El mar es lo que es la mar es eso en lo que se está. Almirante Eliseo Álvarez Arenas, miembro de la RAE

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Quinto Real Náutica

La Estafa Náutica.

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Hace tiempo que resonaba en nuestros oídos el rumor de la venta y falsificación de titulaciones náuticas de recreo y ahora, al cabo de dos años de investigación llevada a cabo fundamentalmente por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, la Guardia Civil ha desmantelado un entramado de falsificaciones y estafas relacionadas con este peculiar asunto en el que el interés por el ocio se vincula con la delincuencia.

La nota oficial comunica la detención de 19 personas y la imputación de otras 23, con una cifra de 200 implicados que podrían ser más de 600 en todo el territorio nacional, además de un montante económico que se acerca a los dos millones de euros, hecho por el cual, se ha personado en la causa la Agencia Tributaria, inculpando a los presuntos responsables de la trama por un delito de Blanqueo de Capitales.

Las investigaciones iniciadas hace dos años y llevadas a cabo en casi la totalidad de las provincias españolas, en el marco de la llamada operación “Marinos”, han dejado al descubierto una red de establecimientos comerciales vinculados a la náutica, que captaban interesados en comprar las titulaciones náuticas para evitar exámenes y prácticas obligatorias en España.

Para obtener un título legal, además de ser mayor de edad o menor con autorización paterna, hay que superar un reconocimiento médico, aprobar los exámenes teóricos, realizar prácticas de seguridad, navegación y vela en embarcaciones de escuelas autorizadas, así como ejercicios de telecomunicaciones en un simulador homologado perteneciente también a una escuela náutica autorizada por la Administración.


Los títulos que facultan para manejar embarcaciones deportivas o de recreo se expiden por la Dirección General de la Marina Mercante o las Comunidades Autónomas que tengan transferida esa competencia, es decir, las Comunidades del litoral. Lógicamente, comprar un título marítimo falso es un delito de falsedad documental que afecta directamente a la Seguridad Marítima.

Es posible que lo ocurrido tenga relación con el afán de ostentación asociado a la ausencia de integridad moral de individuos que resultan ser “nuevos aficionados a la náutica” que consideran que navegar no requiere necesariamente una formación adecuada o censuran desde su ignorancia los cauces establecidos actualmente para la obtención de estas titulaciones. Es cierto que esta tendencia antisocial tiene reflejo en la iniciativa de ciertas empresas vinculadas a la náutica que predican la práctica de la navegación como una simple diversión en la que la posesión de conocimientos y destrezas es algo superfluo.

En Navarra y al cabo de los años, se cuentan por miles los aficionados a la navegación que han obtenido títulos para gobierno de embarcaciones de recreo y, aunque carecemos de datos objetivos en estos momentos, es posible que nos encontremos dentro del alcance de la actividad delictiva dado que se estima que esta se inició en el año 2000. Además de ello, en estos últimos años, el auge de la náutica de recreo asociado a una bonanza económica creciente, ha propiciado la irrupción en Navarra de algunas iniciativas irregulares asociadas con las actividades de enseñanza que han requerido puntualmente la intervención de la Dirección General de la Marina Mercante y de otros estamentos afines pertenecientes a otras Comunidades Autónomas.

 

 

Recordando a Mª Puy.

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La presencia de Mª Puy a bordo en esto últimos años era un canto a la vida.

Su alegría y su presencia de ánimo frente al mordisco tenaz de una larga enfermedad era un espaldarazo a nuestro empeño de surcar el mar con la efímera estela de la quilla y el timón atrevido de nuestro barco. Lo mismo ocurría los días de buen tiempo como en las jornadas de vientos duros con aire fresco y húmedo, cuando me sentaba en el duro banco de la bañera, a su lado, para vigilar cómo estaba aquella carga preciosa que teníamos el honor de llevar en nuestro "Quinto Real".

Podías bromear cuanto quisieras para ver asomar su sonrisa o escuchar un comentario amable o ver un simpático signo de paciencia. María Puy, compartía de esta manera los días de mar con su esposo, Jesús, y disfrutaba del aire salobre y del espectáculo grandioso del mar embravecido. Navegábamos al viento, hacia el Norte, como tantas veces, con la mirada y la ilusión propias de los conquistadores de lo inútil: navegar hacia un horizonte inalcanzable.

Puedo imaginar que nadie como ella sería capaz de recordar aquellos días de inmensidad y aventura, frente a otros muchos áridos momentos de lucha contra la enfermedad. Es el valor de la vida que ella supo compartir con generosidad dejando en su estela una enseñanza que no olvidaremos.

Así que mañana mismo, Maria Puy, te prometo que vamos a volver a navegar para repetir aquellos lances sobre la misma derrota: nos alejaremos de la costa hacia el Norte, de nuevo, como aquellos días y, cuando estemos listos para virar al regreso, rezaré una oración por tí y te recordaré en voz alta para que continúes estando entre nosotros, allá en tu horizonte y bajo el inmenso cielo del mar, en donde ya eres una estrella más en nuestro firmamento.

 

El recuerdo de Orellana.

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Fueron unos años de ilusiones fantásticas. Apadrinados por un buscador de aventuras llamado Vital Alsar, Santanderino nacido en la Calle Alta, en el año 1933, que fue determinantemente influido por el vibrante relato del viaje de la Kon-Tiki, de Thor_Heyerdahl.    Luis López Alonso "Risas" y Francisco Remolina Suarez "Paco",  coincidieron en la expedición que Alsar organizó en 1978 para replicar el viaje de Francisco de Orellana. La amistad de ambos nació en el viaje américano que comenzaba en el Pacífico, cruzaba los Andes y seguía el cauce del rio Amazonas a bordo de tres galeones rudimentarios en los que embarcaron para compartir varios meses de vivencias extraordinarias.

Las casualidades me permitieron conocer a Paco, en Madrid en el año 1979; un par de años después de haber conocido a "Risas" en Santander, al campeón mundial de la clase Vaurien, un joven y explosivo navegante del Cantábrico perteneciente a la saga de los hermanos López Alonso, navegantes desde la infancia, que sin yo saberlo, serían mentores de mi vida de marino.

Aquel viaje amazónico hizo que todos nos interesáramos profundamente por la historia y la personalidad de Vital Alsar: leimos sus libros y nos dejamos influir por su contagioso ímpetu. El espíritu emprededor del cántabro Vital, encajaba a la perfección en los años de Miguel de la Cuadra Salcedo (cuando el mundo estaba por redescubrir) con quién compartió alguno de sus proyectos sudamericanos. Sus jóvenes marineros eran seleccionados entre multitud de aspirantes señalados por cualidades destacadas, tal y como fué el caso de Paco y Risas. Concluido el viaje, la aventura de la vida se abría ante ellos con mil posibilidades que, desde luego, ellos no desperdiciaron, como tampoco iban a deperdiciar el precioso tesoro de su amistad.

Este año 2010, hemos recibido en casa a Paco, y a Cati, su esposa, que se han tomado unas merecidas vacaciones tras muchos años de esfuerzos en su trabajo en los parques naturales de la península de Yucatán, donde Paco, veterinario mejicano especializado en protección del medio ambiente, dirige los espacios protegidos de Yum Balam y diversos proyectos para el desarrollo de las poblaciones indígenas de esta zona del planeta.

Hemos viajado juntos a Santander para visitar a nuestros amigos comunes y de paso el lugar donde están varados los galeones de Orellana, en la Península de la Magdalena. Allí, Paco y Risas, han leido sus nombres en los paneles que recuerdan las expediciones de Vital Alsar, entre bromas y emociones contenidas, con el telón de fondo del Cantábrico luminoso y turquesa en el que varios buques esperaban fondeados "a ordenes" su siguiente destino: como nuestros propios amigos, gente de mar que navegará la vida hasta el confín de sus sueños.

 

 

Elias Meana en Pamplona. Presentación.

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Para el ser humano el océano es subyugador, por su infinitud, su profundidad y su misterio. Por ese motivo, el hombre navega y se aventura sobre los mares viviendo aventuras históricas o simplemente vivencias emocionantes. Pero, de alguna manera siempre navegamos, el uso común de la lengua nos hace navegar la vida cotidiana y así decimos, que esperamos el repunte de la economía, que ahora la crisis parece haber tocado fondo, que queremos que mejore el rumbo de la política, que el gobierno hace agua y que no podemos seguir a la deriva, que tenemos buena o mala fortuna y que soñamos recalar junto a las personas queridas, etcétera.

Esta riqueza del lenguaje se la debemos a nuestra historia como nación de marinos y a marinos como el que hoy tenemos la satisfacción de presentar: D. Elias Meana Díaz, Marino y Escritor.

 

La primera vez que vi escrito su nombre en un libro fue en una sesuda pero muy certera publicación relativa a su especialidad profesional, las radiocomunicaciones marítimas que tan de cabeza traen a nuestros navegantes aquí presentes. Algo más tarde volví a ver su nombre escrito en los agradecimientos de este libro de texto de nuestro común amigo Alfonso Jordana, otro marino y persona de gran valía que nos gustaría traer a Pamplona.

Sin embargo, la persona que realmente hizo que indirectamente contactara con Elías fue el autor de este fantástico libro titulado “El mar en Bandeja de Plata” de D. Manuel Maestro, que aquí podemos ver en compañía de Elias, en la Librería Robinson de Madrid.

El libro de Manuel Maestro, que a mi modo de ver es una obra necesaria en la biblioteca de cualquier español que se diga navegante, me había sido recomendado por Pablo Zendrera el presidente de la Editorial Noray, a la cual debemos muchos títulos interesantes publicados y fue él quien me habló de Elías Meana como el ponente ideal para una charla sobre el mar y la literatura.

Efectivamente, contacté con Elías Meana y al momento él se prestó generosamente a recorrer toda la península para hablar con nosotros de este tema que nos interesa. Bueno, tengo que decir que yo no conocía personalmente a Elías Meana pero que cuando me envío esta foto por correo electrónico en la que se le ve sentado sonriente sobre un ancla a la pendura, leyendo un periódico, comprendí que nos íbamos a llevar muy bien y que lo íbamos a pasar muy bien con él.

Elías navegó durante varios años ejerciendo su profesión de oficial de la marina mercante especializado en radiocomunicaciones, en un tiempo, en el que hablar por radio desde un barco y conseguir comunicarse con alguien era un logro atribuible a una especie de druida misterioso que entonces se nombraba como “el radiotelegrafista” que habitaba solitario y enigmático en todos los buques, digo solitario porque excepto en los buques de pasaje, sólo había uno en cada barco. A continuación, Elías Meana pasó a formar parte del Servicio Marítimo de Telefónica, es decir el que gestionaba hasta fecha reciente las estaciones de radio del Servicio Móvil Marítimo en nuestro país.

Más tarde, en 1983, participó en la 1ª Expedición española a la Antartida, navegando a bordo de esta goleta de tres palos nombrada Idus de Marzo, en un viaje que muchos seguimos con gran admiración. En 1987 participó parte del equipo técnico que construyo la base antártica española “Juan Carlos I” de la que fue nombrado jefe, colaborando durante varios años con el Programa Antártico Español.

En los últimos años, con el patrocinio de la Fundación Telefónica, desarrolló y llevó a efecto varios proyectos de radiocomunicaciones en el África Central, con el fin de dotar a misioneros y otras organizaciones no gubernamentales de instalaciones radioeléctricas, que les permitieran mantener contacto entre si, a la vez que con España.

En su faceta de escritor, su obra está dedicada a la mar y su entorno, y es la siguiente:

En el año 1998, fue el ganador del Premio Nostromo – La Aventura Marítima, con la novela “María la bonita”. A esta publicación le han seguido “Ganando Barlovento”, “Capitán de Fortuna” y “Entre dos banderas”.

Inspirado en su experiencia antártica, y con el ánimo de llegar a los más jóvenes, creó un personaje imaginario y fantástico (El Piloto Azul), para de su mano, darles a conocer el gran continente blanco, desarrollando una trilogía. “El Piloto Azul”, “¡Intrusos!” y “Aventura en el mar helado”, son los respectivos títulos.

En cuanto a la obra de carácter técnico o profesional, es coautor del libro “El Operador General del Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima”, orientado hacia los marinos profesionales, y autor del “Manual práctico del Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima”, dirigido a los navegantes de embarcaciones de recreo.

Para terminar, tengo que decir, que si la fotografía que me envió Elías y que hemos visto antes, me parecía fascinante, esta foto reciente en la que se le ve al timón de este precioso velero navegando con este viento alegre, me parece igualmente una maravilla y creo que define perfectamente al autor.

 

Lancelotto Malocello

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El Atlántico de la Macaronesia es un mar de gran belleza situado en el portal de Europa, entre la lejanía y la esperanza, donde se encuentran paisajes de mar e islas luminosas que han asombrado a los marinos a lo largo de la historia. 

Lanzarote, árida y ventosa, es tal vez la más volcánica de las Islas Canarias. Dicen que su nombre puede ser la herencia de Lancelotto Malocello, navegante genovés que al parecer aterrizó aquí hacia el año 1312 e hizo construir un castillo cerca del pueblo de Teguise. La primera noticia y referencia documental que vincula el nombre del marino con la isla más oriental del archipiélago canario data de 1339 y se trata de un portulano llevado a cabo por el mallorquín Angelino Dulcert que rotula la isla como "Ínsula de Lançarote Mallucellus".

Allá se han aferrado a la vida muchos transeúntes a lo largo de los años, cultivando ingeniosamente lo poco que esta roca volcánica y sus arenas pueden producir. Gracias a la humedad del aire transportado por el Alísio del Atlántico se llega inlcuso a producir vino: "El vino del Fuego, de la tierra del Viento".

El paisaje oceánico increiblemente azul, contrasta con las tierras rojas y negras de los malapaises, en lugares como aquel donde se refugió el eremita Hilario durante más de cincuenta años. En sus cuatro extremos uno puede pasar horas admirando esta inmensidad, encaramado en cualquiera de sus cimas volcánicas o caminando sobre las arenas negras de alguna de sus playas, todo es luz y viento, todo mar...

 
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