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Diario de Navegación 2003
Hemos terminado la sexta campaña de prácticas de navegación desde que comenzó a aplicarse la “nueva norma” en la que los patrones de embarcaciones de recreo deben llevar a cabo días de navegación para obtener sus títulos.

Esta es, a su vez, la segunda campaña de nuestro nuevo barco, nombrado “Quinto Real” que, siguiendo sus primeros pasos, ha navegado más de 1500 millas a lo largo de sesenta redondas jornadas de navegación.

El signo de este año ha sido el Calor y el tiempo seco, los vientos térmicos amortiguados por un persistente pantano barométrico, todo ello en un ambiente desacostumbrado para el habitualmente serio Cantábrico: sol, mucha luz y calor.

Así que en este “clima nuevo” hemos trazado nuestra derrota día a día desde finales del mes de abril hasta los últimos días de agosto.


En el Diario del barco hemos anotado:

“Un gran día de navegación. Sol y calor, demasiado calor. Ceñimos hacia el Norte a 5 millas y luego viramos hacia la costa francesa, tenemos NNE 3, muy buen viento. Practicamos navegación con el nuevo GPS que acabamos de instalar. Entramos en la bahía de San Juan de Luz y nos refrescamos. Hace demasiado calor. Salimos con Nordeste, ahora más flojo, y navegamos de través con el spinnaker...43,5 millas navegadas, 13 de junio 2003”.

En otra jornada escribimos:

“Navegamos nuevamente al Norte ciñendo con NW 2-3 y un poco más a ratos. Hay muy buena mar y buena temperatura. Casi sin darnos cuenta alcanzamos las doce millas. Mientras tanto, tomamos demoras y nos situamos a diez millas de la costa, muy bien, con muy poco error a pesar de la distancia. Regresamos de través y cruzamos un barco de arrastre que vira la red y nos saluda. Es un barco de Ondarroa. Regresamos cumplido el día y fondeamos en la Cala de los Frailes donde nos bañamos todos. 38,2 millas navegadas. 25 de Julio 2003.

Con este buen talante han transcurrido la mayoría de las jornadas de este año. Sin embargo, en estas latitudes y en estos mares siempre hay que levantar la guardia y a veces defenderse. Todos los días preparamos cuidadosamente la salida anotando la información meteorológica española y francesa para que ningún cambio de tiempo previsto nos pille desprevenidos:

“Temporal moderado. Pasa un frente frío y nos alcanza la “trâine”, la cola; NW con chubascos. Salimos con dos rizos tomados y navegamos con viento fuerza 6 prácticamente todo el día. Hay veleros de regata esperando la salida de un triángulo que finalmente se suspende. Navegamos de través hacia el NNE hasta las cuatro millas. Algunas olas que rompen nos mojan de arriba abajo. El barco corre a 7 nudos de maravilla. Paramos en la lonja nueva para tomar un caldo caliente y luego volvemos a salir con las mismas condiciones... Hacemos unas observaciones y dejamos la baliza en el agua para hacer un rastreo MOB ¡¡la encontramos y la rescatamos!! Muy Bien.. Atracamos sobre la gabarra CMR en la Florida y abarloamos, comemos tumbados sobre la cubierta del canguil, es un momento muy curioso. 28 millas navegadas. 24 de mayo 2003.”

Sin embargo la mayoría de los días sigue la tónica del verano, excepto un día de niebla cerrada que aprovechamos para hacer una media jornada de “navegación instrumental” hasta que la niebla da paso al sol que ha reinado tantos días seguidos.

“¡Niebla, calor y niebla! El mar está dormido y la ola de calor transforma el Cantábrico. Comienza a soplar el norte y el aire saturado de humedad forma una densa niebla que permite apenas 100 metros de visibilidad. Salimos ciñendo por la Bahía de Fuenterrabía dando bordos hacia el Norte hasta que podemos navegar hacia San Juan mientras la niebla poco a poco se despeja... 27 millas navegadas. El 9 de agosto 2003”.

Con los chubasqueros permanentemente olvidados en un cofre nos preocupamos sobre todo de protegernos del sol y del calor reinante: crema y agua entre otras cosas, y mientras tanto el tiempo nos permite hacer pequeñas travesías, cortos viajes que nos hacen soñar con otros más largos. Algunos días, en una sola jornada, vivimos la experiencia resumida de la salida y la recalada en un puerto algo distante para nosotros:

“Como de costumbre, la brisa se mueve a media mañana. Sol, mucha luz y calor, tormentas sobre el interior y sobre el mar cielo despejado. Ceñimos hacia Francia. Nos situamos a 5 millas al Norte de SJ y decidimos atravesar hasta Bayona. Entramos navegando por el Adour hasta un recodo a unas dos millas de la bocana. Viramos sin detenernos y comenzamos el regreso con un viento suave de través. Izamos el spinnaker y navegamos un par de horas fantásticamente hasta la altura de las “errekas”. Entramos por el canal a las 21. 48,6 millas navegadas. 24 de agosto del 2003”
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