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| Diario de Navegación 2002 |
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Estamos terminando la Quinta "Campaña de
Prácticas" desde que entró en vigor la nueva norma. En el 2002,
navegamos a bordo de nuestro nuevo barco, nombrado "QUINTO REAL".
Se trata de la unidad 386 de la serie Dufour 32 classic y es
casi idéntico a su predecesor "COCOLINO" como barco titular
de la Escuela. La temporada comenzó a primeros del mes de mayo
y desde entonces hemos navegado cerca de sesenta jornadas de
prácticas, cerca también de las 1500 millas, cifra que se encuentra
en el promedio de estos últimos años.
El tiempo, sin embargo, se ha mostrado diferente y como de costumbre,
sorprendente: Mayo y Junio trajeron temporales e incluso adelantaron
alguna peligrosa galerna que hubiera debido producirse en los
meses centrales del verano. Muy al contrario, julio y agosto
han sido meses tranquilos, marcados por la ausencia del sol
y por los cielos cubiertos, sin temperaturas exageradas y sin
vientos peligrosos.
El viento del Nordeste, el que acompaña normalmente a los días
anticiclónicos del Cantábrico, ha estado totalmente ausente
y en su lugar han circulado vientos flojos y variables que no
llegaban nunca a entablarse. En nuestro Diario anotamos: "Viento
del NNW 20 a 25 nudos. Ola corta que rompe y nos moja. Navegación
un poco violenta. Salimos con dos rizos y los mantenemos todo
el día. No apetece salir más lejos.
Entramos y salimos varias veces y más tarde comemos atracados
en el muelle de la Florida. Entramos a vela en el pesquero de
Fuenterrabía y finalmente también en el puerto del Hendaya.
Chubascos por la mañana y sol con nubes frontales por la tarde,
bonita luz y bonitos colores en el agua. Ningún mareado." 3
de mayo 2002.
"Inesperado buen tiempo, Salimos ciñendo con poco viento del
NE, poco a poco, navegamos hasta las doce millas al NNW de Higuer.
Hacemos varios cálculos de navegación costera y navegación con
GPS. Viramos y regresamos de través con más velocidad. Trasluchamos
y seguimos por la aleta mientras el viento rola al NW y el cielo
se cubre rápidamente.
Un mar de fondo muy largo y rápido nos acompaña todo el día.
Atracamos a las 20 horas" 24 de mayo 2002.
Durante el mes de Junio los temporales de primavera dieron todavía
algunos coletazos. Nuestra experiencia con el mal tiempo es
buena.
Estos pequeños temporales nos permiten realizar las maniobras
del mal tiempo y algunas maniobras de seguridad que no están
bien ambientadas en los días tranquilos: tomar rizos para reducir
vela, capear y correr el mal tiempo, virar y trasluchar con
mucho viento y mala mar, recoger una baliza tirada al agua para
ejercitar una "maniobra de hombre al agua", etcétera. Al mismo
tiempo, nuestros tripulantes descubren la seguridad que el barco
ofrece en las malas condiciones y aprecian la forma de equipar
el velero, organizarlo y navegar para estar seguro en estas
condiciones adversas. " Temporal.
Salimos con dos rizos. Hay rachas de más de treinta nudos y
lluvia. Salimos y hacemos varios traveses sólo con la mayor
y la punta del génova. Planeamos sobre la ola un par de veces.
La navegación es muy violenta y optamos por entrar a vela hacia
Chingudi. ..." 8 de Junio 2002. Llegado el verano se han sucedido
los días de poco viento que han contrastado mucho con la inestabilidad
y la dureza de la primavera pasada. Ha sido un Cantábrico remansado
y algo monótono en el que nos hemos paseado con poco viento,
"navegando al viento" y buscando el viento. "Mucha actividad
en el Puerto.
Salimos otra vez con poco viento y cielo cubierto.
Navegamos con una débil brisa del Norte hacia el ENE. Hacemos
algunos cálculos y seguimos la derrota sobre la carta. Viramos
a milla y media de la costa próxima a Biarritz e izamos el Spinnaker,
pero, al cabo de un rato apenas nos movemos. Seguimos a motor...."
16 de agosto 2002. Ahora, terminada la temporada, quedan las
últimas salidas y carenar el barco en Octubre antes de desaparejarlo
para pasar el Invierno.
Preparamos nuevos cursos y pensamos en mejoras y cambios para
la siguiente campaña en el 2003. Ya conocemos nuestro nuevo
barco y algo sabemos de su estrella. Sigue siendo inevitable
recordar aquella famosa frase del gran navegante Bernard Moitessier:
"Los que no comprenden que un velero es un ser vivo, no entenderán
jamás nada de la mar ni de los barcos." |
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