pic
pic
pic

pic
pic
pic
pic
pic
pic
pic
pic
indicador
pic
 
pic
 
pic
 
pic
 
espacio
Diario de Navegación 2001
Dentro del programa de Prácticas de Navegación en el año 2001 se han realizado cincuenta jornadas de navegación entre las que hay que contar 30 jornadas largas en las que nuestro barco ha navegado unas doce horas llevando a cabo singladuras en las que hemos visitado otros puertos del rincón de la costa cantábrica y navegado distancias considerables para una navegación diurna.

En cada salida ordinaria navegamos en torno a 25 millas y en las mencionadas salidas largas unas 35 o 40, llegando a alcanzar la cifra de cincuenta millas. Día a día, la corredera de nuestro barco va sumando distancias y en la última salida ha alcanzado la cifra redonda de 6000 millas.

El signo de esta temporada ha sido muy bueno: Buenos vientos y también sorpresas meteorológicas, pero, afortunadamente, sin grandes sobresaltos. Si el mes de abril y principios de mayo trajo días duros de mala mar, viento duro y frío, los meses siguientes han sido templados y benignos. Sin embargo, el Cantábrico, el Golfo de Vizcaya, sigue siendo un mar temible y la vigilancia meteorológica se hace fundamental para navegar con seguridad.

Antes de cada salida, estudiamos con detenimiento la situación meteorológica. Contrastamos la información vertida por el Instituto Nacional de Meteorología con la de Meteo France. Utilizamos frecuentemente gráficos de presión y viento que representan todo el Cantábrico y que permiten tener una visión de conjunto muy adecuada a nuestros propósitos.

A este trabajo preliminar que consideramos necesario e importante para navegar con seguridad, sumamos la observación y la vigilancia directa de los signos visibles. Decimos en voz alta que es necesario navegar atentos al viento, al cielo y al mar: miramos al horizonte y escuchamos la radio en el canal 16 para poder ser advertidos de un brusco cambio de tiempo que no hubiéramos podido conocer previamente.

"Un día extraño y turbulento, aire caliente que sofoca y cielo gris plomizo, con bruma. Salimos casi sin viento y comienza a soplar del Este hasta 20 y 25 nudos. Estamos a siete millas al NNE y viramos al Sur, el viento cae completamente y contrasta al W, SE y luego calma. Nos acercamos a motor, y avisan BMS. Entramos y salimos con dos rizos, llega el W hasta 28 nudos, con buena mar. Entramos a vela hasta la plaza. 37, 3 millas navegadas. 1 de agosto."
También hay días en los que salimos a navegar con mal tiempo. Haciendo uso de la información conocida y con el viento silbando entre las jarcias de los veleros, preparamos el barco y la tripulación para asomarnos a un mar de temporal.

Nos vestimos con la ropa de agua y calzamos las botas, equipándonos con chalecos y estibando los pertrechos personales para que las cosas no se caigan desordenadamente. La salida de la Bahía de Fuenterrabía permite navegar a resguardo de los vientos y del mar de fondo que son dominantes en los temporales cantábricos: Noroestes y Oestes.

Estas salidas permiten mejorar nuestra experiencia en términos de seguridad: estamos navegamos con mal tiempo. Nuestros tripulantes valoran muy positivamente estas pequeñas aventuras aprendiendo a distinguir entre lo peligroso y lo emocionante de la navegación, disfrutando del gran espectáculo que a veces proporciona un mar de fondo alto o una ola de mucho viento.

"Un temporal cruza el Cantábrico y tiene la cola barriendo este rincón. Salimos con W, 25 a 30 nudos y una ola de mar de fondo corto y alto que rompe. Nos mojamos y una de las olas hace pasar agua sobre cubierta hasta la bañera que se llena hasta el tobillo. Hay sol y el espectáculo es hermoso. Somos el único barco y por la tarde amaina y salen dos o tres veleros. 21,4 millas. 18 de julio."

Muchas otras veces navegamos con un tiempo asegurado, cuando el viento y la mar sonríen con todos sus encantos. Son días de optimismo en los que como se suele decir, tenemos el horizonte despejado. Dejamos que el barco navegue a su mejor rumbo y si es posible nos alejamos de la costa hasta perderla de vista, a las ocho o diez millas, hasta las doce o las quince. Llegamos a aguas internacionales después de haber seguido el límite de aguas francesas y españolas. Luego, regresamos al rumbo opuesto y por el horizonte aparece nuestra costa. Tenemos el rumor del agua rodando en la carena y las horas se suceden, nuestros tripulantes son hoy marinos.

" Largo viaje con muy buen tiempo WNW 3 a 4. Salimos hasta las 12 millas al Norte de Hendaya. Viramos en el Cantil y volvemos con el viento que cae mientras sale el sol, ponemos rumbo a San Sebastián ciñendo con 2, 3 NNW. Fondeamos a las 19 horas... regresamos al atardecer hacia Hendaya, tomando situaciones por demoras, etc. Llegamos a las 22,30 horas. 49,3 millas. 2 de Junio."

Nuestro barco se detiene frecuentemente en los rincones que más nos gustan. Hacemos pequeños descansos para comer y reponerse un poco, abarloamos en el puerto de pesca de Hendaya, en el muelle de la Florida. Fondeamos en un rincón del puerto de pesca de Fuenterrabía, etcétera. Somos parte de la vida cotidiana del puerto de Hendaya, en la ribera francesa, mientras vemos cómo el nuevo puerto deportivo de Fuenterrabía se llena de barcos. Estamos en un rincón que refugia unas 1500 embarcaciones de recreo.

En nuestro cuaderno de Registro de prácticas, anotamos diariamente los datos de la navegación: la información meteorológica, las horas y alturas de la marea, la distancia navegada, las llamadas realizadas a la Torre de Salvamento Marítimo de Bilbao con quién comunicamos a la salida y al regreso de cada día, y, finalmente, los nombres y firmas de los alumnos participantes.

pic
pic

Desarrollo web Altemir Comunicación